Se solicitan virtuosos

“Se solicitan empleados, inútil presentarse sin referencias”, “Solicitamos contador público con experiencia”… No sé el lector, pero en lo personal nunca he visto una oferta de empleo en los clasificados que inicie con la frase “Se solicitan virtuosos”. Por desgracia las empresas favorecen el encasillamiento fácil y rechazan el talento nato.

Con muy honrosas excepciones, los departamentos de personal le apuestan a lo seguro y optan por hacerse de empleados y ejecutivos altamente moldeables y predecibles. Tristemente, los jóvenes que no han sido cortados por la misma tijera frecuentemente quedan fuera, ya sea porque “su actitud no es la adecuada”, “no visten la ropa apropiada” y – ¡Dios no lo quiera! – pueden hasta parecer “hippiosos”. Poco importa que el talento de estos chicos sea excepcional pues, por una extraña razón, el directivo promedio le saca la vuelta a quien osa romper los moldes.

Mi reflexión anterior viene a cuento porque me ha atrapado recientemente la genial música de dos extraordinarios jóvenes guitarristas mexicanos, quienes ni con chochos hubiesen pasado los delicados filtros de los quisquillosos avisos de empleo. Se trata de Rodrigo Sánchez y Gabriela Quintero, quienes son nativos de la ciudad de México.

Para darle una idea al lector de lo que hablo, uno de sus conciertos acaba de ser transmitido por la BBC de Londres y próximamente tocarán en la Boston Opera House. Si esto pareciera poco, uno de sus discos ocupó recientemente el primer lugar en las listas de popularidad de Irlanda, superando a grupos del calibre de los Artic Monkeys (lectores de más de 35 años, preguntarle a sus hijos o nietos quiénes son los Artic Monkeys).

El álbum más reciente de Rodrigo y Gabriela fue producido por John Leckie, famoso por haber colaborado en su momento con John Lennon, Pink Floyd y Radiohead, disco que por cierto lleva 10 semanas en el primer lugar de ventas de los EEUU en la categoría de World Music.

Jordan Wagner, de la revista Premier Guitar, se expresa así sobre nuestros destacados compatriotas: “Nunca olvidaré la primera vez que escuché a Rodrigo y Gabriela…Me encantó de inmediato su original manera de tocar la guitarra [acústica]…No me sucede a menudo escuchar un grupo musical que me atrape y no pueda dejar de escuchar desde el primer instante”.

Rodrigo y Gabriela no son músicos de conservatorio por una razón muy sencilla: con increíble miopía, las escuelas de música los rechazaron. Así que decidieron formar sus respectivas bandas de rock. Cuando se conocieron, Rodrigo era el baterista de un grupo llamado Tierra Ácida y Gabriela venía de tocar en bandas femeninas de corte alternativo.

Rodrigo invitó a Gabriela a tocar en su grupo. Rememorando sus inicios, la guitarrista comenta en una entrevista: “Éramos muy intensos, ensayábamos cinco horas diarias”. Como su grupo era poco conocido, el dúo sobrevivía tocando en bares de hoteles y en tugurios de mala muerte.

Decidieron probar suerte y se dirigieron a Europa. No sabían ni pizca de inglés pero esto no fue un obstáculo para que decidieran establecerse en Dublín. A falta de empleo, empezaron a tocar la guitarra en las banquetas a cambio de monedas. Poco a poco empezó a correrse la voz de su talento y ahora, 10 años después, se encuentran de gira por los Estados Unidos y en el otoño iniciarán una gira europea.

El innovador estilo del dúo – una peculiar mezcla de flamenco, rock clásico y jazz – ha cautivado a los críticos, uno de los cuales escribe con irresistible entusiasmo: “La música de Rodrigo y Gabriela es merecedora de cuanto buen adjetivo conozco”. Por desgracia, en un país como el nuestro, en el que la música difundida por la radio y televisión comerciales oscila entre francamente mediocre e increíblemente mala, es una vergüenza que sus fabulosas creaciones musicales hayan sido torpemente excluidas (una notable excepción es MTV).

Y, como comentaba al inicio de estas líneas, me parece igualmente vergonzoso que la típica empresa mexicana excluya de sus filas a tantos jóvenes talentosos de mente independiente, al estilo de Rodrigo y Gabriela, y que por una decimonónica falta de visión se conformen con los aburridamente medianos y predecibles. (Información consultada en la página web de estos guitarristas virtuosos: www.rodgab.com).

Acerca de Raúl González Pinto

Raúl González Pinto es consultor empresarial, coach, doctor en comunicación organizacional y catedrático del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey campus Querétaro. Es socio del despacho González Roitman y Asociados, expertos en interlocución organizacional.
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