De acuerdo con un estudio que ha llegado a mis manos, los ejecutivos mexicanos laboran un promedio de 52 horas a la semana y enfrentan altos niveles de estrés derivados de su excesiva carga de trabajo así como del peso de sus responsabilidades. ¿Su mecanismo predilecto para aliviar la presión? El alcohol, el tabaco y las reuniones sociales.
El estudio fue conducido por dos reconocidos investigadores: la Dra. Patricia Mercado Salgado, profesora de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma del Estado de México, y el Dr. Roberto Salgado Mejía, Director de RSM Consultores Corporativo.
Como sabemos, el estrés laboral pone en riesgo el bienestar físico, emocional y mental de millones de mexicanos. Como resultado del mismo, las empresas ven incrementados sus niveles de ausentismo y los accidentes en el lugar de trabajo, así como un deterioro en las relaciones, la toma de decisiones y la calidad del servicio al cliente.
Para realizar su investigación, Mercado y Salgado encuestaron a 41 ejecutivos de nuestro Santiago de Querétaro, así como de Toluca, Puebla y el Distrito Federal. Los encuestados forman parte de la alta gerencia de diversas empresas, su promedio de edad es de 48 años y sólo uno de ellos pertenece al sexo femenino, lo que habla del lamentable fracaso de diversos grupos e instituciones sociales en favor de la equidad de género.
A los sujetos investigados se les pidió evaluar si frases como las siguientes resultaban o no representativas de su estilo de vida: “a menudo tengo muchas cosas que hacer y muy poco tiempo”, “soy una persona impaciente a quien le es difícil esperar, especialmente a otras personas”, “trato de resolver situaciones de manera objetiva, sin que prevalezca lo emocional”, “en los últimos tres meses me he sentido extremadamente cansado o exhausto”.
Los ejecutivos dijeron cubrir jornadas de hasta 65 horas, siendo 52 el promedio. Estas agotadoras jornadas contribuyen, como es de imaginarse, a elevar sus niveles de estrés y a generar un serio desequilibrio entre su tiempo personal y el dedicado al trabajo. Sorpresivamente, las extensas jornadas resultan ser más por gusto que por obligación, ya que un 56% de los que trabajan tiempo extra confesaron hacerlo por decisión propia y 29% contestaron que era una manera de poder terminar el trabajo.
Entre los generadores de estrés, los encuestados mencionaron las negociaciones sindicales, el agobio por cumplir con fechas límite, los esfuerzos orientados a neutralizar a la competencia, la complejidad de las relaciones personales y los celos profesionales, entre otros.
Otro factor de estrés es la necesidad de reconocimiento, asociada a la búsqueda de una trayectoria exitosa en el mundo de los negocios, así como el peso de sus responsabilidades directivas, manifestadas en “la necesidad de enfrentar riesgos, lidiar con situaciones ambiguas o delicadas, tomar decisiones importantes con información limitada, o bien, las implicaciones que pueden tener los errores cometidos” (p. 27).
La presión laboral repercute también en la parte física. Algunos manifestaron sentir dificultad para respirar, mareos, temblores musculares (por ejemplo, tics en los ojos) y la sensación de punzadas en el cuerpo, además de una sensación de cansancio continuo, dificultad para conciliar el sueño y una reducida energía para hacer cosas.
De manera preocupante, mencionaron como remedio predilecto a una jornada laboral de 10-12 horas asistir a reuniones sociales en las que el consumo de alcohol y tabaco son frecuentes (el 80% consume alcohol y el 40% reconoce que fuma). Tristemente, la mayoría confiesa no contar con suficientes formas de apoyo social para sobrellevar su extenuante tren de vida.
Finalmente, Mercado y Salgado urgen a ejecutivos y a compañías “a reconocer las relaciones humanas y el vínculo vida-trabajo” como eslabones fundamentales para prevenir y combatir el estrés laboral (p. 33). En lo que a mí respecta, no podría estar más de acuerdo.
Bibliografía: Mercado Salgado, P. y Salgado Mejía, R. (Julio-septiembre, 2008). “Estrés en ejecutivos de medianas y grandes empresas mexicanas: Un enfoque de desarrollo humano organizacional”. Revista Estudios Gerenciales (Colombia), Vol. 24, No. 108, págs. 15-36.
