“Debemos analizar cuánto tiempo le invertimos a la televisión, al iPod y a la computadora día tras día sin preocuparnos siquiera por saber cuánto tiempo ha pasado desde la última conversación que tuvimos con nosotros mismos y con los demás. No podemos dejar de hacernos las preguntas ¿quién soy? y ¿qué espero? de forma constante.”
La reflexión anterior, que fácilmente podríamos adjudicar a alguno de los ejecutivos de las numerosas empresas que operan en Querétaro, se refiere a un estilo de vida frío, impersonal y automatizado que es claramente puesto en entredicho. Para nuestra sorpresa, estas palabras provienen de una joven de 20 años, quien agrega:
“Debemos reconocernos a nosotros mismos como entes únicos e indispensables en nuestra población. Debemos ser fieles a nuestras ideas y sentimientos para combatir ese vacío, esa soledad reflejada en las miradas de la gente que vive en una época en la que hasta una felicitación de cumpleaños se da ahora través de Facebook” y nos propone cambiar las acciones emocionalmente distantes por “un abrazo, un beso o una palabra de aliento tangibles.”
La joven de tan lúcido pensamiento es Andrea Sáenz de Viteri Vázquez, alumna del Tec de Monterrey Campus Querétaro, quien además de dedicarse a filosofar es una avezada deportista: “En invierno competí en el torneo de patinaje artístico sobre hielo “ISI Winter Classic”, en San Luis, Missouri; en dos ocasiones he sido campeona nacional en patinaje artístico sobre hielo en categoría preliminar mayor y actualmente soy entrenadora en la pista de hielo ICEDOME en Querétaro.”
TENACIDAD Y VALORES. Andrea me menciona entre sus principales atributos “la tenacidad para cumplir las metas que me propongo” y su empeño en “mantener mis valores” en una era tan materialista como la que nos tocó vivir. Anhela formar parte de “una cultura internacional que me permita conocer al mundo y su problemática” y así contribuir con su granito de arena a que México se incorpore de manera exitosa al entorno global.
No me cabe duda de que la joven alumna de Relaciones Internacionales no es solo un ejemplo para los jóvenes de su edad, sino para todos aquellos que gravitamos en el mundo de los negocios. Al poner los puntos sobre las íes, nos invita a preguntarnos de qué manera cada uno de nosotros buscamos o no la trascendencia en la vida.
MOMENTOS IRREPETIBLES, LUGARES INSOSPECHADOS. La postura de Andrea me hace recordar la adoptada por Dave Freeman, coautor del libro “Cien Cosas por Hacer Antes de Morir”, quien nos plantea: “La vida es corta, ¿por qué no llenarla con momentos irrepetibles en los lugares más insospechados?”
Freeman nos aconseja permitirnos, al menos una vez en la vida: (1) presenciar la imponente conmemoración anual del Día de La Bastilla en Francia; (2) convertirnos en testigos de la migración anual de uno y medio millones de ñues, cebras y gacelas en las planicies del Serengeti africano; (3) vivir la inolvidable experiencia de un Día de Muertos en Janitzio; (4) disfrutar las delicias de una cerveza bávara en el Oktoberfest; (5) ser testigos del imponente festival en honor del dios Ganesh en la India; (6) contemplar, en el equinoccio de verano, la sombra descendiente de la serpiente emplumada en la pirámide de Chichen Itzá; (7) contagiarnos del espíritu festivo del Carnaval de Venecia; (8) admirar el misticismo de los derviches danzantes de Turquía…
Te invito a consultar las 92 restantes en: http://www.independent.co.uk/travel/100-things-to-do-before-you-die-912856.html
¿Por qué habríamos de apresurarnos a hacer cosas como las que nos aconseja Freeman? Por una razón muy sencilla: irónicamente este autor falleció tras una desafortunada caída en las escaleras de su casa (se dice que solo alcanzó a conocer la mitad del centenar de los fascinantes sitios recomendados en su libro).
Así que nunca es tarde para empezar a dar vuelta al timón de nuestro derrotero de vida. Cierro estas líneas con otra inspiradora reflexión de Andrea: “Si queremos alterar nuestro entorno y encontrar el camino del bienestar, debemos combatir al monstruo interno y transformarnos antes a nosotros mismos; de otra manera viviremos oprimidos e insatisfechos personificando ideales que no nos complacen, en sistemas y modelos diferentes a los que soñamos”.
Bibliografía: Andrea Sáenz de Viteri Vázquez (2011). “Un mundo de maravillas” (ensayo académico); Dave Freeman y Neil Teplica (1999). 100 things to do before you die. Maryland: Taylor Trade Publishing.
